Tarde es nunca

Hoy es tarde y la dicha no es buena.

Horas de más, días de menos. Pasan las horas, los minutos y los segundos se convierten en pasado. ¿Qué hago con el tiempo que he perdido?

Quiero un algo. De nada. ¿Por qué? ¿Por qué no?

El viento se lo llevan las palabras… Porque el tiempo pasa, y pasa, y pasa. 

¿Mañana será otro día y Dios me ayudará por mis madrugones? Por si las moscas, yo digo “AMÉN” y así que me pille confesada.

No me hagas caso, será la falta de sueños…

Algo no va bien…

Qué alegría, qué alboroto, ¡ya no hay calvito en la loto!

Vuelve el calvo de la lotería, pero esta vez por una buena causa: Acción contra el Hambre.Pasa de vendernos la moto a vendernos niños… Está claro que lo suyo es la venta. Si tuviese que describirlo en una frase sería: ¡Un gran comercial!

La cuestión es ¿POR QUÉ? ¿Por qué Monserrat Caballé me vende cupones de lotería a fuerza de terrores nocturnos? ¿Por qué el calvo me hace sentir mala gente? ¿Qué ha pasado con los papeles de cada cuál? ¿Se los ha comido el perro? Estoy segura de que no.

No tengo nada en contra del calvo, de verdad. Me parece majo del tó, pero el canibalismo en la acción es evidente. ¡En Twitter nos hemos vuelto locos! En 5 minutos he leído más de 50 tweets el el que el calvo de la lotería mola mazo…

“El ‘calvo de la Lotería’ regresa en Navidad”

El calvo.

De la lotería.

El CALVO de la LOTERÍA.

¿Y los niños que pasan hambre dónde están? Creo que se han quedado detrás del calvo o, a lo peor, se los ha comido Monserrat Caballé…

#unapausayregresamos

A perros descalzos, huellas en la arena

Tengo la nariz fría. Déjame sumergirla en el hueco de tu cuello.

Está nevando. Creo que hoy no saldré ni de tu cama ni de tu vida… Súbeme el desayuno que tengo todo el día. Las tostadas con sal y con amor, como tú sabes. Sólo como tú sabes.

Lo sabes… Sabes todo de mí. Mi miedo a los truenos y a los zoombies. Mi mala costumbre de dormirme por las esquinas. Mi manía de suponer sin dejar espacio para tus explicaciones. Mis debilidades. Mis deseos. Mis caprichos. Mis sueños. ¿Te he dicho que te quiero? A ti… Tú.

Tú y yo. Los dos cogidos de la mano. Vamos descalzos. ¿Tú también ves las pisadas? Huellas. Una detrás de otra. Juntos.

Juntos y revueltos. Esta escena me recuerda a un sueño que tuve en el que dos perros retozaban en la arena. Estoy segura de que eran dos chihuahuas. Los dos jugaban sin importar más. Era su momento.

Y no lo dudo. Ya no lo dudo. Este es nuestro momento.

No salgas de la cama.

Quédate conmigo, te lo suplico.

Si yo fuese gay y tú masoca

Por todos es sabido que adoro a los gays. Sobre todo a las locas. Me encantan las muy locas.

Estoy segura de que si yo fuese hombre sería gay. Y como gay sería presidente del gobierno. Un presidente loca, loca, loca. Llevaría ropa de lentejuelas y plumas en la cabeza para reivindicar la pluma que tengo y que desprendo. Promiscuo de mente y corazón.

Si lo fuese, saldría del armario a diario. Siempre me ha encantado la expresión “salir del armario”. Entraría y saldría. Entraría y saldría. Entraría y saldría. Literalmente. Diariamente. Pim, pam, pim, pam, pim, pam… ¡¿no es genial?!

Además, si fuese gay, estoy segura de que me buscaría a alguien como tú… Eso sí, tú tendrías que ser masoca por fijarte en alguien tan TAN como yo y no sé si se daría el caso. Todo sería hablarlo: como buen político gay, sería una locaza de palabra y con el don del convencimiento. Experto en dar la vuelta a la tortilla.

No me cabe duda… mis padres se equivocaron. Yo tendría que haber sido chico. ¡Yo tendría que haber sido gay!

Como no lo soy y ya no lo seré sólo me queda la esperanza de tener un niño y hacerlo gay. Porque hay gays que nacen, y otros que se hacen ¡ojo…! Pues yo lo haré y es lo que hay.

Mi casa, mis reglas.

Voz en off a lo lejos: ¡¡Nosotras parimos, nosotras decidimos!!

Ale. Otro día más.

Hipsteria

Llevamos meses muy hipsters todos… ¿Qué no? ¡En mi trabajo no se habla de otra cosa! (¡Qué cosas!)

Ahora está de moda desaliñarse cual ensalada sosa. Estamos reñidos con los peines, no nos hablamos con los tacones y forzamos nuestra vista hasta el punto de plantarnos gafas –las necesitemos o no-. Y es que, como digo… estamos muy hipsters.

¿Vamos de concierto? Alternativo, por favor.

¿Café? Sólo del Starbucks.

¿Complemento indispensable? Bigote, sin duda.

¿Algo que añadir? La modernor y el postureo por encima de todo bicho viviente.

No os equivoquéis…  No quiero daros una impresión que no es. Contra todo pronóstico, a mí me encanta esta corriente (más que viejuna) que está en auge actualmente. ¿Por qué razón? Fácil: Si no me peino, no pasa nada. Si no me arreglo, no pasa nada. Si me visto como el leñador de caperucita, molo. Si me compro unas botas propias de Rambo son divinas… ¡Es genial! Y si por un casual me preguntan: “es que soy hipster…”.

Decían de la vida pirata, pero la hipster mola mucho más, ¡¡dónde va a parar!!

Por otro lado… Debo admitir que las tías hipster tienen (¿tenemos? ¿tendré? ¿tuve?) un rollo bien, pero los tíos son lo más con sus pelitos largos a lo rebelde way, sus camisas a cuadros abrochadas hasta el entrecejo y sus barbas del año III A.C. Ellos le dan sentido a esta vida. Vale, exagero. A esta vida no… Sólo al Universo en general y al mundo en particular. ¡Muero de amor hasta tal punto que mi novio está en proceso de conversión a hipster y medio, aunque él se (auto)define napster –cosas de la alternativancia de los hipsters… pchssss-.

En fin… Sólo diré que ¡OLE! ¡OLE! y ¡REQUETE-OLE!

¡VIVA LA MODERNOR! (¡VIVAAAA!)

¡¡ARRIBA ESA HIPSTERIA!! ¡¡QUE NO DECAIGA!!

Escena guarra

Caca, culo, pedo, pis. Caca, culo, pedo, pis. Caca, culo, pedo, pis. Caca, culo, pedo, pis. Caca, culo, pedo, pis. Caca, culo, pedo, pis. Caca, culo, pedo, pis. Caca, culo, pedo, pis. Caca, culo, pedo, pis. Caca, culo, pedo, pis. Caca, culo, pedo, pis. Caca, culo, pedo, pis. Caca, culo, pedo, pis. Caca, culo, pedo, pis. Caca, culo, pedo, pis. Caca, culo, pedo, pis. Caca, culo, pedo, pis. Caca, culo, pedo, pis. Caca, culo, pedo, pis. Caca, culo, pedo, pis. Caca, culo, pedo, pis. Caca, culo, pedo, pis. Caca, culo, pedo, pis. Caca, culo, pedo, pis. Caca, culo, pedo, pis. Caca, culo, pedo, pis. Caca, culo, pedo, pis. Caca, culo, pedo, pis. Caca, culo, pedo, pis. Caca, culo, pedo, pis. Caca, culo, pedo, pis. Caca, culo, pedo, pis. Caca, culo, pedo, pis. Caca, culo, pedo, pis. Caca, culo, pedo, pis. Caca, culo, pedo, pis. Caca, culo, pedo, pis. Caca, culo, pedo, pis. Caca, culo, pedo, pis. Caca, culo, pedo, pis. Caca, culo, pedo, pis. Caca, culo, pedo, pis. Caca, culo, pedo, pis. Caca, culo, pedo, pis. Caca, culo, pedo, pis. Caca, culo, pedo, pis. Caca, culo, pedo, pis. Caca, culo, pedo, pis. Caca, culo, pedo, pis. Caca, culo, pedo, pis. Caca, culo, pedo, pis. Caca, culo, pedo, pis. Caca, culo, pedo, pis. Caca, culo, pedo, pis. Caca, culo, pedo, pis. Caca, culo, pedo, pis. Caca, culo, pedo, pis. Caca, culo, pedo, pis. Caca, culo, pedo, pis. Caca, culo, pedo, pis. Caca, culo, pedo, pis. Caca, culo, pedo, pis. Caca, culo, pedo, pis. Caca, culo, pedo, pis. Caca, culo, pedo, pis. Caca, culo, pedo, pis. Caca, culo, pedo, pis. Caca, culo, pedo, pis. Caca, culo, pedo, pis. Caca, culo, pedo, pis.

Un placer.

Destino de los cojones

Desde hace una semana creo en el destino y desde hace cuatro días le odio. Así funciona. Me cae como el culo.

¿Sabes esas historias de gente que encomienda su alma al diablo? Pues yo hice un pacto con el destino que no para de darme en los morros. Imbécil de mí. Me gustaría decir ingenua, pero imbécil encaja mejor con la situación, sin duda.

Me siento enfadadísima a nivel pluscuamperfecto.

#ascodevida #ascodedestino

El (des)amor

Llevo días perdida, pero por desgracia mía ya me he encontrado.

Hoy estoy con el amor subido, por esto, he decidido contarte qué día me (des)enamoré de ti. Te puedo decir hasta la hora, si me aprietas.

Para contarte esto, primero tendré que hablarte de Platón y de otros tontos tantos. Sí. He dicho Platón.

Resulta que este hombre diferenciaba entre dos tipos de amor, si mal no recuerdo. Por un lado teníamos el amor platónico y por otro el patético.

El amor platónico es el que se corresponde con el enamoramiento. Es el más idílico y perfecto. Cuando nos enamoramos en realidad no vemos al otro en su totalidad, sino que el otro funciona como una pantalla donde los enamorados proyectamos nuestros aspectos idealizados. La persona que tienes enfrente pasa a ser preciosa y perfecta. Tiene unas pequitas la mar de cuquis que armonizan su rostro y tu alma… Pero como sabemos (porque lo sabemos, ¿verdad?), el enamoramiento es finito. Mantener el estado de idiotización continua es imposible y nada sano -todo sea dicho-.

“El enamoramiento es más bien una relación en la cual la otra persona no es en realidad reconocida como verdaderamente otra, sino más bien sentida e interpretada como si fuera un doble de uno mismo, quizás en la versión masculina y eventualmente dotada de rasgos que corresponden a la imagen idealizada de lo que uno quisiera ser. En el enamoramiento hay un yo me amo al verme reflejado en vos.” Mauricio Abadi.

Entonces llega el amor patético (o no). Éste es el más complicado de mantener, pero el realmente válido. Estar enamorado es sencillo, lo jodido de verdad es ver cómo las pecas se transforman en verrugas. Los sentimientos, a diferencia de las pasiones, duran más. El amor empieza a construirse cuando puedes ver al que tienes enfrente, cuando descubres al otro ser que conforma la pareja. Es en este punto cuando el amor real reemplaza al enamoramiento. Pasado este momento inicial comenzará a salir a la luz lo peor de cada cual y que proyectaremos en el prójimo. Aquí tienes dos opciones: o se te va el amor de un soplo, o decides conservar el cariño por esa persona y llevarlo hasta el final. El amor patético no entiende de terceras personas y está totalmente enfrentado con la visión más alocada y emocional. No acepta miradas, sonrisas o pensamientos fuera de la relación entre ese tú y ese yo.

Creo que como dice Bucay, cada persona vive la circunstancia que le corresponde en cada momento. Es complicado que dos individuos vivan con las mismas necesidades, aspiraciones y crezcan paralelamente, sin sobresaltos.

Así, una pareja es mucho más que una elección, es eso que ocurre cuando sentimos que estamos unidos a otro de una manera distinta. Aunque es necesario especificar que encontrar a un compañero del camino de la vida no es suficiente; también es necesario que esa persona elegida sea capaz de aportarnos y llenarnos de vida, que sea una ayuda eficaz en nuestro crecimiento personal. Welwood expone que “el verdadero amor existe cuando amamos por lo que sabemos que esa persona puede llegar a ser, no solo por lo que es”.

Enamorarse es querer y desear las coincidencias.

Amar es querer y desear las diferencias.

Llegados a este punto me detengo para decir que:

a)    No estoy a favor de las infidelidades, aunque alguna vez en mi vida he sido infiel.

b)   No creo en los enamoramientos eternos. No por estar enamorado se quiere más. Más bien al contrario.

c)    Si aparece en tu vida una persona que hace vibrar tu corazón, no te lo pienses dos veces… No la dejes escapar porque estás viendo aquello que te aportará. No seas idiota.

A todo esto… ¿Decía que iba a contar el día que me (des)enamoré? Bufff… Demasiado por hoy. Sólo diré que fue un día de Junio. Y desde entonces, aquí estoy: embobada, filosofando, hablando de mi (des)amor por ti.

Contra la coherencia

“Suicidas a domicilio.

Quién no ha subido nunca a la cornisa de las cosas imposibles. Quién no ha palpado jamás el vacío de un por qué no. Quién no ha sentido el precipicio de las cosas que algún día juró no hacer. Quién no se ha visto en el espejo de un me da miedo, de un ya nos veremos, de un quédate hoy. Que levanten la mano y escondan la piedra. Que madruguen si les ayuda, que dios les pille confesaos.

Estas letras miopes sobre líneas retorcidas quieren rendir mi humilde homenaje a todos aquellos que alguna vez se han dejado la piel por dejarse llevar, a todos los que mandaron su razón a la mierda y lo hicieron de todo corazón, a los que ya no encuentran porque se lo han buscado, a los que prefieren vivir de esta manera antes que irse muriendo de cualquier otra, a los que eligen desterrarse de toda estabilidad y exiliarse de cualquier cosa parecida a la comodidad. Hedonistas por encargo, suicidas a domicilio, inquietos por vocación. Un ole para todos y cada uno de ellos. Un aplauso de parte de cada uno de mis poros.

A estos inadaptados emocionales sólo les mueve lo que realmente les mueve, sólo lo sienten si no se les hace sentir. Rechazan la continuidad como valor supremo y absoluto, absurda ley que postula que las cosas, con el tiempo, no hacen más que mejorar, enriquecerse y madurar.
Y eso, para los que hacen negocio vendiéndonos un futuro mejor, resulta particularmente incómodo. Iglesia, Estado y grandes corporaciones se enriquecen a base de endiñarnos un mañana muchísimo más prometedor que este ahora, el único que realmente nos pertenece. De ahí que haya que sedarnos con mentiras tan vendibles y eternas como sacrificio, esfuerzo, inversión, pensiones y vida eterna. El sudor de tu frente, el valor del contribuyente, porque tú lo vales. Toma, tú vete haciendo tus insignificantes planes para ser feliz el día de mañana, no se te vaya a ocurrir intentarlo a día de hoy, que eso no computa, no cotiza y lo que es peor, no renta.
Malos tiempos para ser incoherente, impulsivo, espontáneo. No es muy maduro eso de llevarse la contraria a uno mismo. No queda bien intuir en lugar de razonar. No parece inteligente tener corazonadas y sentir en consecuencia.
Siempre aparece una Wendy Pan dispuesta a recordarte que igual Nunca Jamás valió la pena. Siempre hay una mirada condescendiente deseándote suerte…. otra vez.

Pues mira, tú haz lo que quieras, pero yo me niego. Me niego a que conceptos como pasión, taquicardia y enamoramiento, estén mal vistos sólo por efímeros, transitorios o coyunturales. Me niego a creerme que los que renuncian a ellos y duran mucho tiempo son más felices, ríen más y sufren menos. Que tanto descalabro sentimental a nuestro alrededor igual es síntoma de que hay algo que no funciona. Que el que no engaña, está a punto de hacerlo, y el que no, es porque le da pereza, y que Barbie hace tanto tiempo ya que no lo hace con Ken que hasta se le olvida de fabricarse con vagina.
Como alguien escribió alguna vez, cuando habla el corazón es de mala educación que la razón le contradiga.

Y de muy mal gusto, añadiría.”